Una importante decisión
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. – Romanos 8:1
Ninguna condenación. ¡Que consuelo saber que a través de Cristo nuestro destino cambió de condenación a vida! Por el sacrificio de Cristo fuimos redimidos de la esclavitud del pecado. Sin embargo, para continuar viviendo una vida libre de condenación, es necesario que a diario tomemos la decisión de no vivir de acuerdo (andar conforme) a los deseos de este mundo (la carne), sino de acuerdo a la dirección del Espíritu.
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. – Romanos 8:5-6
Aquello que domina nuestras decisiones define nuestra dirección.
- Aquellos cuyas decisiones son dirigidas por los deseos de este mundo pertenecen (son de) a este mundo.
- Los que viven dirigidos por el Espíritu pertenecen a este.
Ahora bien, la dirección que tomamos define a donde llegamos, osea, las consecuencias, que en este caso tienen repercuciones eternas:
- Los dirigidos por este mundo: muerte
- Los dirigidos por el Espíritu: vida y paz
Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. – Romanos 8:7-8
¿Cual es el problema de vivir de acuerdo a los deseos de este mundo? Los deseos de este mundo son contrarios (no se sujetan) a los deseos de Dios. Si no nos sujetamos a Dios le rechazamos como Señor sobre nuestras vidas. Esto no nos pone en una posición neutral, mas bien nos lleva en una dirección opuesta a Dios. Por lo tanto, vivir dirigidos de acuerdo a los deseos de este mundo nos hace sus enemigos (enemistad contra Dios).
Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. – Romanos 8:9
Si somos de Cristo, Su Espíritu vive en nosotros, y este tiene señorío sobre nuestras decisiones. Si al analizar tu vida ves que esto no es así, esto quiere decir que aun no has definido tu relación con Cristo de la forma que debe ser. Esto es para preocuparte, pero solo si no tomas acción al respecto.
Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. – Romanos 8:12-13
Cuando las consecuencias de nuestras decisiones estan claramente delineadas se nos hace fácil tomar una decisión. En este caso tenemos nuestra decisión nos puede llevar a solo dos destinos: muerte o vida. Creo que la decisión a tomar no debe ser difícil.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre! … Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. – Romanos 8:14-17
El decidir permitir que Cristo diriga nuestras vidas tiene sus ventajas:
- Hijos
- Trato de confianza con Dios
- Herederos
Yo decido seguir a Cristo.
Tags: Decisiones, Jesus, Muerte, Vida
Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor… Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: !Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! - Lucas 2:10-14
Durante esta época, muchos celebran la navidad, pero pocos celebran a Cristo. Esto no hace sentido, pues ¿como es posible celebrar el nacimiento de una persona sin rendirle honor?
Celebrar la navidad es mucho mas que adornos, fiestas y regalos. Creo que la celebración de la navidad debe llevarse a cabo de tal manera que no nos limitemos a recordar el nacimiento de Cristo, sino que también le honremos llevando a cabo Su obra.
¿Como hacemos esto? Imitando a Jesús.
¿Que haría Cristo si estuviera caminando por la tierra en estos días?
- ¿Habría alguien de tu comunidad a quien ayudaría?
- ¿Se detendría a darle aliento a alguno de tus compañeros de estudio o trabajo?
- ¿Que haría al ver a un deambulante?
- ¿Que haría al ver la necesidad de personas que en diferentes partes del mundo no tienen como alimentarse?
- ¿Se detendría a ayudar a una persona en su carro averiado?
- ¿Que haría por aquellos que dejan su patria para poder buscar sustento para su familia?
Si hiciéramos lo que Jesucristo haría en estas situaciones seriamos como el ángel que trajo “nuevas de gran gozo”.
Nos es fácil bendecir a los nuestros durante la navidad, pero no nos olvidemos que las nuevas de gran gozo estaban destinadas “para todo el pueblo”. Aquellos que somos seguidores de Cristo tenemos la responsabilidad de seguir propagando las nuevas de gran gozo, pero no solo llevando una palabra de aliento, sino que siempre que este a nuestro alcance hacer el milagro proveyendo una solución.
Solo de esta forma se unirán otros al coro de “Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”.
Libres para decidir
Cuando un esclavo es liberado, significa que desde ese momento en adelante este puede decidir qué hacer con su vida. Los que han sido liberados por Jesús deben decidir si quieren dedicar sus vidas a servir a Cristo, o si quieren volver a la esclavitud. No hay término medio: o somos esclavos del pecado o siervos de Dios.
Deberíamos utilizar nuestro cuerpo de acuerdo a nuestra decisión: como instrumentos de iniquidad o como instrumentos o la justicia.
ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. - Romanos 6:13-14
Un nuevo Señor
Como seguidores de Cristo tenemos un nuevo Señor: Dios.
¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. - Romanos 6:16-18
Los comentarios de Pablo pueden parecer un poco duros, pero van directo al grano. A nadie le gusta ser llamado “esclavo”. En la historia antigua las personas podían venderse a sí mismos como esclavos. En este caso, la esclavitud era un intercambio (por deudas, comida y vivienda, etc.) Usando este caso como ejemplo, podemos comparar el empleo como una forma de esclavitud. Así que nos esclavizamos a nosotros mismos a cambio de dinero. Mientras somos empleados, nos tenemos que someter a un señor (el jefe, supervisor, etc.) Sin embargo, si las condiciones del empleo no son satisfactorias y no nos gusta hacia donde estamos siendo dirigidos, podemos decidir a someternos a otro señor (encontrar otro trabajo) que ofrezca mejores condiciones y beneficios. Así que Dios es nuestro nuevo señor, a quien nos hemos sometidos de todo corazón a cambio de su amor eterno. Esto es un nuevo significado a la palabra esclavo. No nos avergonzamos de ser llamados esclavos de Dios.
Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia. Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. - Romanos 6:19-23
Cuando éramos esclavos del pecado, las cosas que estaban acostumbrados a hacer nos conducían a la muerte. Pablo nos anima a usar esa misma energía, pero como siervos de la justicia, y con un resultado totalmente diferente: la vida eterna.
En guerra
Fuimos liberados del pecado, pero mientras estemos en esta tierra seguiremos luchando contra nuestra naturaleza pecaminosa. Con nuestros corazones y nuestras mentes queremos agradar a Dios, pero hemos encontrado que estamos en guerra contra nosotros mismos.
Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago … De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. - Romanos 7:15-20
Esto no constituye una licencia para pecar, sino una advertencia contra nuestra naturaleza.
Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. - Romanos 7:21-23
Esto no parece muy prometedor. Incluso Pablo dijo: “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? “(Romanos 7:24). Pero, como reza el viejo dicho: “En guerra avisada no muere soldado”. Sabemos que vamos a estar en guerra, por lo que tenemos que prepararnos para enfrentar al enemigo. Tenemos que saber su debilidad y utilizar las armas adecuadas.
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. - Hebreos 4:15
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. - 1 Corintios 15:55-57
Si tuviéramos que hacer frente a esta guerra solos, no tendríamos ninguna posibilidad. Pero con Jesús en nuestro lado, se asegura la victoria.
Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. - Romanos 7:25
Tags: Armas, Esclavitud, Guerra, libertad
En este dia de Acción de Gracias, y cada día, separa un momento, cuenta tus bendiciones, y agradece a Dios por todas ellas. Y si en estos momentos de crisis económica se te hace difícil contabilizarlas, he aqui algunas para ayudarte a redescubrirlas.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) - Ef 2:4-5
Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados - Romanos 6:17
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. - Juan 3:16
con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz - Col 1:12
Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. - 1 Co 15:57
Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús - 2 Co 2:14
por cuanto vuestra fe va creciendo - 2 Tes 1:3
Doy gracias a mi Dios … estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo - Fil 1:3-6
porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; - 1 Co 1:5
Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir - Ap 11:17
En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos. - Ap 22:1-5
Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. - Romanos 7:25
Independientemente de tu situación, siempre hay razones para darle gracias a Dios.
Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. - 1 Tes 5:18
Tags: Accion de Gracias, Agradecimiento, Dios, Jesus
¿Alguna vez has conducir su auto con poca gasolina y los indicadores constantemente avisándole? Yo si. Déjame decirte que no es una buena sensación. Cuando esto sucede, la única cosa a hacer es orar para tener suficiente gasolina para llegar a la gasolinera más cercana. Que alivio cuando finalmente consigues una gasolinera. No importa si es la gasolinera mas cara en la zona. Solo una palabra: Llenalo. Solo estas agradecido de que tu auto no se quedó sin gasolina.
¿Se imagina que después de llenar el tanque decida quedarse en la gasolinera por miedo a quedarse sin gasolina mientras está en el camino? No hace ningún sentido. Si echó gasolina es porque necesita utilizar su auto.
A veces hacemos algo semejante con nuestras vidas. En algún punto nosotros nos dimos cuenta de que nuestra vida estaba vacía, y necesitaba ser llenada. Entonce encontramos justo lo que necesitábamos: Jesús. También encontramos muchas “gasolineras” (la Biblia, templos, etc.) donde podríamos acudir con frecuencia para mantener nuestras vidas llenas con la palabra de Dios. Sin embargo, tal parece que después de llenamos, salimos, y entonces regresamos con el “tanque” lleno aun.
Jesús quiere que tengamos vidas abundantes (llenas)
yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia – Juan 10:10
Pero al igual que El, Jesús también quiere que seamos servidores
Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. – Mateo 20:26-28
No fuimos llenos para que permaneciéramos “llenos” sin vivir la vida. Eso no tendría sentido. Somos como vasijas (2 Corintios 4:7). Cuando una vasija se llena es porque necesita ser utilizada. Nuestras vidas fueron llenas para que podamos disfrutarla al mismo tiempo que transferimos algo de esa “llenura” bendiciendo a otros. Sí, a veces nos sentimos como si se nos acabara la gasolina. Pero con Jesús no hay nada de que preocuparse. Al contrario: es una alegría saber que podemos pasar tiempo con él llenando nuestras vidas de nuevo.
No tenemos porque preocuparnos acerca de conseguir un lugar donde podamos llenar nuestras vidas. Jesús siempre esta disponible para llenar nuestras vidas una y otra vez: en cualquier momento y en cualquier lugar.
Muertos al pecado
El pecado creó separación entre nosotros y Dios. Nuestra única solución: un sacrificio. Pero no nuestro sacrificio, ya que no habría sido aceptado debido a nuestro pecado, y segundo, esto habría significado el fin de nuestra existencia. Gracias a Dios por Jesucristo! A través de la fe en su sacrificio, somos reconciliados con Dios, y recibimos la vida eterna.
Cuando Jesús murió, él tomó nuestro lugar. Así que nosotros no sufrimos la muerte física, pero con respecto a nuestra relación con Dios, nuestro viejo hombre murió junto a Jesús. De la misma manera, recibimos una nueva vida con la resurrección de Jesús. Este proceso está simbolizado en el bautismo.
¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús, en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo *resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva.– Romanos 6:3-4
De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.– Romanos 6:11
Antes de el sacrificio de Jesús eramos esclavos del pecado. Pero ahora que nuestro viejo hombre esta muerto, somos libres de la esclavitud del pecado.
Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; porque el que muere queda liberado del pecado.– Romanos 6:6-7
No hay más razón para pecar sólo porque es nuestra naturaleza. Ahora podemos vivir nuestras vidas controlando nuestras decisiones y acciones. Someternos de nuevo a una vida de pecado es como renunciar a nuestra libertad.
Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él? – Romanos 6:2
Recuerde: el pecado trajo separación entre Dios y nosotros, así que si después de ser liberados volvemos al pecado, estamos regresando a el lugar donde comenzamos: condenación sin esperanza.
Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus malos deseos. No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia. Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia.– Romanos 6:12-14
¿Significa eso que un cristiano nunca pecará? No. Dios conoce nuestra naturaleza. Así que se nos pide que no vivamos en pecado (versículo 2), y que no reine el pecado en nuestras vidas (versículo 12). Es decir, que no práctiquemos el pecado. El apóstol Juan también reconoce este hecho en sus escritos:
Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros.– 1 Juan 1:8-10
Así pues, si queremos mantener lo que Jesús ganó para nosotros hagamos nuestro mejor esfuerzo para mantener nuestra vida libre de pecado. ¿Es difícil? No puedo decir que no lo es, pero permítanme dejarles con un secreto de dos pasos para la victoria:
Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. – Santiago 4:7
Tags: Exclavitud, Muerte, Pecado
El espejo no miente. Al menos, eso es lo que queremos creer. Si eres como la mayoría de la gente, no saldrás de tu casa antes de hechar un vistazo al espejo (un vistazo muy largo para algunos). Sólo quieres asegurarte de que todo se ve bien. Si no, harás lo que sea necesario para asegurarte de que te gusta lo que ves en el espejo. Tomas el tiempo necesario para corregir las “imperfecciones” que se reflejan en el espejo.
Sin embargo, el espejo tiene algunas limitaciones. Sólo será capaz de reflejar tu apariencia externa. Todo podría verse perfecto en el espejo, pero esa ‘perfección’ no significa necesariamente que no hay problemas ocultos. Podría ser posible que haya algunos problemas de salud comenzando a afectar tu cuerpo. La gente todavía podría verse perfecta en el espejo, pero con una enfermedad como el cáncer afectándole los órganos internos. Por esta razón, los médicos recomiendan ciertas evaluaciones para las personas en algunos grupos de edades, y para las personas predispuestas a ciertas condiciones de salud. De esta manera se pueden descubrir los problemas antes de que sea demasiado tarde.
Lo mismo ocurre con nuestra vida espiritual. El espejo te dice “eres una buena persona, no has matado a nadie, no mientes …”, pero la Biblia dice:
pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios – Romanos 3:23
Pero el espejo no miente! ¿En serio? Tu vida espiritual podría ser perfecta en el espejo, pero, ¿hay algún cáncer espiritual matándote? Es mejor descubrirlo ahora, o podría ser demasiado tarde. Es necesario un examen para asegurarse de que todo está bien; tenemos que abrir nuestras Biblias y comenzar a leer nuestro diagnóstico. Desafortunadamente para nosotros el diagnóstico es un pecado canceroso que conduce a la muerte.
Porque la paga del pecado es muerte – Romanos 6:23a
Pero la Biblia ofrece mucho más que un diagnóstico, sino que también nos ofrece la receta necesaria para el tratamiento de nuestros problemas: Jesús. Y diferente de la mayoría de procedimientos y recetas médicas, Jesús ofrece la sanidad, y esta de forma gratuita.
mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor. – Romanos 6:23b
Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados. – Isaías 53:5
Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. – Mateo 11:28
No se deje engañar más por el espejo. Estamos predispuestos a una enfermedad mortal llamada pecado, por lo que no perdamos más tiempo, hagámonos una evaluación y tomemos de la receta que da vida.
Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno. – Salmos 139:23-24
Un regalo inmerecido
¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál principio? ¿Por el de la observancia de la ley? No, sino por el de la fe. - Romanos 3:27
A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados…Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. – Romanos 5:6-8
¿Qué hemos hecho para merecer el perdón de Dios? Nada. El perdón es un don inmerecido de Dios. Todo lo que necesitamos hacer es tener “fe en su sangre” (3:25). Podríamos estar tentados a pensar que podemos ser justificados por lo que hacemos o quiénes somos, pero no hay nada que podamos hacer para justificarnos delante de Dios. Él es “el que justifica los que tienen fe en Jesús” (3:26). No hay ninguna jactancia. No importa si somos buenos cristianos, buenos padres, buenos ciudadanos, o buenos vecinos: nada nos justificará sino la fe.
Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige.. – Romanos 3:28
y
En efecto, no fue mediante la ley… sino mediante la fe, la cual se le tomó en cuenta como justicia. – Romanos 4:13
Durante llos tiempos de Pablo algunos líderes religiosos estaban enseñando acerca de los requisitos de las prácticas religiosas ( “las obras que exige la ley”) a fin de lograr la salvación. Pablo escribió para asegurarse de que nadie se dejara engañar por estas mentiras. Como hemos mencionado en estudios previos, estamos llamados a hacer “buenas obras”, pero lo hacemos porque ya estamos en Cristo, y no porque queremos justificarnos ante Dios.
Ahora bien, cuando alguien trabaja, no se le toma en cuenta el salario como un favor sino como una deuda. Sin embargo, al que no trabaja, sino que cree en el que justifica al malvado, se le toma en cuenta la fe como justicia. – Romanos 4:4-5
Los resultados de nuestra justificación
El pecado nos hizo enemigos de Dios (5:10). Pero la justificación a través de Jesús restauró nuestra paz con Dios.
En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. – Romanos 5:1-2
Va a haber castigo, pero solo para los enemigos de Dios (5:9). Pero para todos los que han sido reconciliados mediante Jesús habrá salvación.
Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios! Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida! – Romanos 5:9-10
¡Qué CAMBIO!
Del pecado a la justicia
De enemistados a paz
De la impiedad a la justificación
Del castigo a la salvación
El puente que nos lleva al otro lado: Jesús.
Esta bendición fue presentada por: El amor de Dios para ti y para mi.
Tags: Castigo, Justicia, Justificacion, Paz, Pecado, Salvacion
No hay nadie bueno
Si realizamos una encuesta preguntándole a la gente si ellos se consideran una “buena persona”, probablemente la mayoría responderá que sí. Es probable que la respuesta este basada en sus propios estándares, pero ¿estarán usando los estándares correctos?
En los procedimientos judiciales la mayoría de los acusados se declaran no culpables. Ellos piensan que su comportamiento fue aceptable, pero si ese comportamiento está en contra de un código legal, serán encontrados culpables de violar la ley.
De acuerdo con las normas establecidas por Dios, todas las personas han pecado, y todos somos culpables.
No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios. Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo! Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua profieren engaños.
¡Veneno de víbora hay en sus labios! Llena está su boca de maldiciones y de amargura. Veloces son sus pies para ir a derramar sangre; dejan ruina y miseria en sus caminos, y no conocen la senda de la paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos. - Romanos 3:10-18
Usted podría decir: “Esto no se ajusta a mi descripción”, pero de una manera u otra estas palabras son, o fueron, una descripción de nosotros. Pero si usted insiste en que es una “buena persona” mire lo que Jesús dijo:
¿Por qué me llamas bueno? -respondió Jesús-. Nadie es bueno sino sólo Dios. - Marcos 10:18
y
pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. - Juan 3:18
Los procedimientos judiciales no se definen por lo que la persona acusada comprende acerca de la ley, sino por lo que esta definido en los códigos legales. Lo mismo ocurre con la ley de Dios.
pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios - Romanos 3:23
Sé lo que estás pensando: “¿Cuáles son mis opciones si no importa lo que haga nunca seré considerado una ‘buena’ persona?” No te preocupes. Dios se encargó de eso.
Pero ahora, sin la mediación de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, de la que dan testimonio la ley y los profetas. Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios - Romanos 3:21-23
Según la ley de Dios hemos sido encontrados culpables. Pero, de la misma manera que algunos sistema de justicia han adoptado el concepto de “perdón presidencial” para el perdón de un delito y la pena asociada a ella, Dios ha establecido “el perdón celestial” para todos aquellos que tienen fe en Jesucristo.
No hay un proceso largo o el tiempo de espera necesario, sólo un sincero arrepentimiento y fe.
pero por su gracia [somos] justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. - Romanos 3:24
El Justo Juicio de Dios
Así sucederá el día en que, por medio de Jesucristo, Dios juzgará los secretos de toda persona - Romanos 2:16
Lo que hacemos (bueno o malo) define lo que vamos a recibir cuando Dios nos juzgue: un premio o ira y enojo. Esto podría sonar como una contradicción al mensaje de la justificación por la fe (el hombre es justificado por la fe - Romanos 3:28). Como Santiago dijo, “Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.” (Santiago 2:17). Es imposible tener fe y no hacer nada al respecto. Algunas personas pueden tener la tentación de pensar que Santiago estaba equivocado, pero la verdad es que aun Pablo, quien enseñó acerca de la justificación por la fe, también enseñó acerca de las buenas obras,
Porque Dios «pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras».Él dará vida eterna a los que, perseverando en las buenas obras, buscan gloria, honor e inmortalidad. Pero los que por egoísmo rechazan la verdad para aferrarse a la maldad, recibirán el gran castigo de Dios. Habrá sufrimiento y angustia para todos los que hacen el mal…pero gloria, honor y paz para todos los que hacen el bien. - Romanos 2:6-11
Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica. - Efesios 2:10
Como puede ver, no hay ninguna contradicción en las enseñanzas de la fe y las buenas obras. ¿Es posible tocar el fuego y no quemarse? Tampoco es posible tener fe sin buenas obras. Por la fe, somos justificados. A traves de las obras, los justificados demuestran lo que han creído. Las buenas obras son una consecuencia natural de la fe. Es perfectamente explicado por Santiago:
Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras. - Santiago 2:18
Sería fácil simplemente decir que creemos, y no tener ninguna responsabilidad al respecto. Mi opinión personal es que si Dios solamente quisiera que seamos salvos, iríamos directamente al cielo tan pronto como somos salvos. Pero no, nos quedamos aquí en este mundo…y hay muchas enseñanzas de la Biblia que nos enseñan a vivir en este mundo mientras esperamos la redención de nuestro cuerpo. Nos quedamos aquí porque tenemos una misión que cumplir.
Porque Dios no considera justos a los que oyen la ley sino a los que la cumplen. - Romanos 2:13
Todo esto puede resumirse en un proceso de cuatro pasos:
- Escuchamos
- Tenemos fe
- Obedecemos
- Hacemos buenas obras
¿Es esto difícil? Para nada. No hay sacrificios. Sólo tenemos que hacer las obras que Dios preparó de antemano para nosotros (Efesios 2:10).
Tags: Buenas Obras, Fe
