FAC on March 28th, 2010

Isaias 1

15 Cuando extendáis vuestras manos,
yo esconderé de vosotros mis ojos;
asimismo cuando multipliquéis la oración,
yo no oiré;
llenas están de sangre vuestras manos.

16 Lavaos y limpiaos,
quitad la iniquidad de vuestras obrasde delante de mis ojos,
dejad de hacer lo malo,

17 aprended a hacer el bien,
buscad el derecho,
socorred al agraviado,
haced justicia al huérfano,
amparad a la viuda.

18 »Venid luego, dice Jehová,y estemos a cuenta:
aunque vuestros pecados seancomo la grana,
como la nieve serán emblanquecidos;
aunque sean rojos como el carmesí,
vendrán a ser como blanca lana.

19 Si queréis y escucháis,
comeréis de lo mejor de la tierra;

20 si no queréis y sois rebeldes,
seréis consumidos a espada».
La boca de Jehová lo ha dicho.

Es fácil de leer esto y juzgar al pueblo de Israel. Pero creo que esta advertencia es también para todos nosotros. No tenemos ningún problema en adjudicarnos a nosotros mismos las promesas dadas a Israel, pero cuando se trata de las advertencias pensamos que estas fueron sólo para ellos.

No debemos olvidar que “la palabra de Dios es viva y eficaz” (Hebreos 4:12), y se aplica a nosotros de la misma manera que aplicó para la gente de Israel.

Tomemos un momento y meditemos sobre esta escritura. Si estamos tomando el camino correcto, vamos a asegurarnos de continuar en él. Si no, estemos a cuenta con Dios, cambiemos nuestro camino a la obediencia, y avancemos hacia la tierra prometida.

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