¿Cuánto has sido perdonado?

mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. – Lucas 7:47

Al leer sobre el encuentro que Jesús tuvo con Simón el fariseo y la mujer que le lavó sus pies con sus lágrimas (Lucas 7:36-50) es fácil entender la reacción de los involucrados.  Esta mujer, identificada solamente como pecadora, recibió la oportunidad de perdón, lo cual generó en ella un enorme sentimiento de amor y agradecimiento. Ella claramente entendió que sin la mediación del Hijo de Dios su vida de pecado le hacía merecedora del justo castigo de Dios.

La reacción de Simón fue diferente. Los fariseos eran parte del liderato religioso; los que conocían de Dios y la ley. Si de algo tenían que arrepentirse era poco en comparación con esta mujer pecadora. En su percepción no necesitaban de alguien que les salvara de su condición.  Tenían poco o nada que ser perdonado y por lo tanto amaban poco.

Solo la parte ofendida puede definir aquello que le ofende. Solamente Dios puede definir lo que requiere perdón.

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios – Romanos 3:23

Aunque hayamos vivido sin hacerle daño a ninguna persona, no importa cuán ‘buena persona’ nos consideremos, todos hemos pecado ante Dios. Somos pecadores.

¿Es poco lo que Dios te ha tenido que perdonar? No tenemos que pecar al mismo nivel que la ‘mujer pecadora’ para ser parte del grupo al que la biblia llama ‘todos’. Tú también estas destituido.

Grande o pequeño, mucho o poco el resultado del pecado es tan grave que nos aparta de la presencia de Dios para siempre. De tal condición somos librados mediante la fe en Jesús. A eso yo le llamo haber sido perdonado mucho.

¡Oh Dios ayúdame a amarte con la misma intención y pasión de aquellos que reconocen que es mucho lo que se les ha perdonado!

Tengo el poder

Desde pequeños reflejamos un deseo innato que nos impulsa a querer ganar en cualquier actividad en que estemos envueltos. Claro está, no siempre se gana, pero la forma en que reaccionamos cuando no ganamos va modificando en la medida que maduramos (al menos eso se espera). Sin embargo, hay algo que nos es difícil dejar atrás no importa la edad: querer tener el poder. Desde cosas sencillas como quien tiene el control del remoto del televisor hasta quien lleva la voz cantante en una discusión queremos ser quien tiene el poder.

El apóstol Pedro aprendió un secreto que resulta en recibir un poder que sería la envidia reyes y grandes conquistadores.

Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón… Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. – Mateo 16:16-19

Vale aclarar que el reconocer a Jesús como Dios (reconocer que Jesús tiene todo el control sobre nuestras vidas) no nos hace dueños sino mayordomos. Este poder nos entrega las llaves del cielo, no sus escrituras. No entender esto nos puede llevar, como le sucedió a Pedro, de un elogio a una fuerte reprensión.

Comenzó Jesús a declarar … que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho … Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor… en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ‘Quítate de delante de mí, Satanás’; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. – Mateo 16:21-23

Tal parece que Pedro pensó que con el poder que recibió podía evitar que Jesús pasara por sufrimiento, lo cual a primera vista parece admirable. Solo había un gran problema: su razonamiento no estaba de acuerdo a la voluntad de Dios.  Solo podemos utilizar el poder para atar o desatar de acuerdo a la voluntad de Dios. De lo contrario podríamos estar tratando de utilizar el poder de acuerdo a las maquinaciones de Satanás (no mis palabras, sino las de Jesús).

Si has confesado a Jesús y le has entregado el control de tu vida, tienes el poder y la autoridad para hacer cosas que repercuten en el reino de los cielos. Solo asegúrate de no poner tu mirada en el poder sino más bien en aquel quien otorga el poder.

Necesito a Jesús

Es en mis momentos de debilidad cuando siento que más necesito a Jesús. Estos momentos me hacen recordar mi insuficiencia y de mi dependencia de Jesús, teniendo como resultado que me acerque más a él. Aunque esto se vea como una reacción normal, pienso que mi necesidad de Jesús debería ser algo que no dependa de mi estado espiritual.

Son muchas las veces que me he sentido espiritualmente fuerte porque, basado en mi entendimiento, he estado viviendo una vida agradable delante de Dios. Pero aunque esté sirviendo a Dios en espíritu y verdad nunca debo perder de perspectiva que sin Jesús sigo siendo insuficiente y que mi dependencia de él sigue siendo tan importante en mis victorias así como en mis debilidades.

Yo necesito a Jesús cuando le soy fiel a Dios, así como cuando he pecado. Le necesité cuando era un pecador no arrepentido. Le sigo necesitando cada vez que le fallo a Dios, pero le necesito igualmente cuando le soy fiel. No importa cuán pecador me sienta o cuán santo me crea siempre le necesitaré. No hay perdón sin él (Romanos 10:9). No hay justificación sin él (Romanos 5:1).  No hay quien me defienda sino él (1 Juan 2:1). No hay vida eterna sin él. Jesús es la única razón por la cual me puedo acercar a Dios sin recibir el juicio que merezco (Hebreos 4:16).

No importa cuán fiel le pueda ser a Dios, sería un tonto si pensara puedo agradarle sin Jesús. Le necesité en mi pecado. Le necesito en mi santidad. No importa mi situación, cada día de mi vida necesito a Jesús.

Redefiniendo a Jesús

Estamos viviendo en tiempos sumamente confusos. Nada está escrito en piedra. Todo es una cuestión de perspectiva. Cada cual puede definir las cosas a su manera. Aun han redefinido a Jesús, o al menos algunos piensan que pueden.

¿Puede una pistola usarse como martillo? ¿Está bien usar una segueta para reemplazar un corta uñas? Puedes intentarlo, pero las consecuencias pueden ser peligrosas. De igual manera, nunca deberíamos intentar redefinir al Jesús bíblico.

Jesús ES lo que necesito, no quien yo quiero que sea.

Él es la manifestación esencial del amor. Jesús dio su vida para rescatarnos de las consecuencias del pecado. ¿Cómo podemos permitir que el pecado regrese a nuestras vidas?

Nadie puede amar más que Jesús. ¿Por qué entonces “en nombre del amor” tratamos de definir puertas que llevan a Dios? Jesús es la puerta, la única que se abre para darnos la oportunidad de reconciliarnos con nuestro Dios.

Él es el camino, no una carretera que seguimos cuando queramos y luego olvidamos por preferir atajos. Un atajo eventualmente me llevará a perder el camino.

Él es la fuente de aguas de vida; cualquier otra fuente nos dejará insatisfechos.

Él es la vida. Rechazar sus enseñanzas nos lleva de regreso a la muerte.

¿Estas disfrutando al Jesús real o a una falsificación? Tratar de redefinir al Jesús verdadero para acomodar nuestros propios intereses es estupidez. Después de todo, un Jesús falso no nos puede salvar.

No nos toca a nosotros definir quién es Jesús. Solo somos llamados a seguirle mientras él nos dirige en el camino de la salvación.

¿Cuán importante es un título?

Los títulos son utilizados para definir cargos gubernamentales (Presidente, Jueza, alcalde), posiciones de trabajo (Director Ejecutivo, supervisora, secretario), profesiones (maestro, doctora), posiciones eclesiásticas (pastor, profeta, obispo) y aun para identificar la persona o el equipo que alcanzó el mayor logro en una competencia (campeones).

Los titulos son generalmente utilizados para definir estructura. Para la mayoría de las organizaciones los títulos son importantes porque definen cual es la responsabilidad y el poder decisional de cada persona en la organización. Un ejemplo son los tratados internacionales los cuales son firmados por los representantes de mayor importancia (aquellos con el título de Presidente o equivalente).

Muchas personas trabajan duro durante todas sus vidas para alcanzar títulos de importancia. Para otros los títulos son algo sin los cuales pueden vivir. No importa en cual grupo te encuentres hay un título que todos debemos anhelar: “hijos de Dios”.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. – Juan 1:12-13

No hay título más importante que el ser hijo(a) de Dios. Cualquier otro título que alcancemos se queda en esta tierra, sin embargo este título nos lleva a la eternidad. Para adquirir títulos es necesario trabajar arduamente y algunos no se alcanzan sin influencia o dinero. Pero el título más importante de todos lo recibimos sin trabajo, influencia o sacrificio, pues estos requisitos fueron logrados para nosotros por Jesús.

Recibe el título de hijo(a) de Dios a través de Jesús.

Márchate de nosotros

Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gadarenos le rogó que se marchase de ellos, pues tenían gran temor. Y Jesús, entrando en la barca, se volvió. – Lucas 8:37

Esta historia comienza con el encuentro de Jesús con un hombre en una terrible condición cuya sola solución era un milagro. Como es de esperarse Jesús suple la necesidad de este hombre sanándolo y dándole la oportunidad de llevar una vida normal.

Sin embargo, la gente que vio el resultado del milagro en lugar de darle gloria a Dios, le pidieron a Jesús que se fuera del lugar. Durante el proceso de liberación de este hombre, unos demonios tomaron posesión de unos cerdos e hicieron que estos se tiraran por un precipicio (v32-33). Este evento tuvo como resultado la pérdida de ingresos para el dueño de los cerdos y la pérdida de trabajo para los que cuidaban la manada.

Es posible que como creyentes nos apresuremos a juzgar a los gadarenos, pero ¿Cómo reaccionaríamos ante situaciones similares?

  • Al utilizar nuestro dinero, ¿consideramos utilizarlo para la gloria de Dios o lo ignoramos porque tenemos mejor uso para nuestro dinero?
  • Al tomar decisiones en nuestra vida ¿ignoramos buscar la voluntad de Dios en oración o nos dejamos llevar por nuestra propia ‘sabiduría’?
  • Al decidir cómo utilizar nuestro tiempo ¿le damos a Dios el tiempo que se merece o le buscamos solo si sobra tiempo?
  • Al ejercer nuestro derecho al voto ¿rechazamos los valores que nos enseña la palabra de Dios?

Como vemos, hay muchas formas en las que podemos decirle a Dios que se vaya de nuestro lado.

Dios quiere hacer su presencia permanente en nuestras vidas. Esto conlleva bendiciones, pero también estar dispuestos a permitir que Dios quite de nuestras vidas aquellas cosas que El entienda necesarias. Cuando llegue el momento de decidir ¿harás como los gadarenos o le pedirás a Dios que se quede contigo?

Crucifícale

Se suponía que los líderes religiosos de la época de Jesús fueran los más capacitados para conocer acerca del mesías esperado, pero estos fueron cegados por la influencia de sus propias costumbres.  Tal fue su ceguera que en el momento de la verdad rechazaron al mesías prometido haciéndose aliados con su gobierno opresor con tal de quitar del medio a aquel quien era una amenaza para sus costumbres religiosas.

Pero los judíos daban voces, diciendo: Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone…Pero ellos gritaron: !Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César. – Juan 19:12-15

Se nos hace difícil entender como estos líderes religiosos fueron capaces de tal cosa, pero ¿no hacemos nosotros lo mismo? El cristianismo moderno quiere aliarse con las prácticas y las costumbres terrenales.

Cada vez que negamos una de las enseñanzas de Jesús lo intercambiamos con Barrabas. Cada vez que tratamos de modificar sus palabras hacemos resonar el grito de “crucifícale”. Jesús dijo “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mateo 24:35)”, pero ¿obedecemos sus enseñanzas acerca de…?

  • El matrimonio y la sexualidad
  • Nuestra actitud hacia el dinero
  • Las obras
  • El amor hacia los demás
  • Nuestras actitud hacia los necesitados
  • Nuestro amor por las cosas del mundo

¿Qué pasó con ‘ni una jota ni una tilde pasará’?  ¿Estamos dispuestos a negar toda escritura que no se conforme a la cultura? Solo nuestro salvador está capacitado para mostrarnos el camino de salvación, cualquier otro es un engañador que solo puede dirigirnos en un camino de perdición.

Cada día se presenta una oportunidad de aliarnos con Jesús o pedir que le crucifiquen. Lo que harás es tu decisión.  Solo recuerda que la decisión determinará tu destino final.

Junto a…

¿Dónde y con quien preferirías estar en el momento más importante de tu vida? La respuesta ofrecida por cada cual es de esperarse que sea diferente, sin embargo, algo hay seguro, muchas respuestas incluirán un lugar favorito junto a un amigo o algún ser amado.

Los ladrones que fueron crucificados junto a Jesús no estaban en su lugar preferido en el momento más decisivo de sus vidas, pero si estaban junto a la persona que podía cambiar la situación. Uno de ellos decidió continuar su vida en el mismo egoísmo que  quizás lo encaminó a la cruz.

 Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. – Lucas 23:39

El otro, reconociendo su condición, decidió aprovechar la oportunidad.

… ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. – Lucas 23:40-42

Puede ser que tu vida no esté en el lugar más deseado, pero aun si ese lugar fuera una cruz, si decides pedirle a Jesús que deseas estar junto a él en su reino la situación cambiará drásticamente.

Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. – Lucas 23:43

¡Qué historia! De ladrón, a la cruz, a la muerte, a la vida eterna con Jesús, y todo esto en un solo día.

Mi historia no se asemeja a la de estos ladrones, pero soy merecedor de la misma condenación.   Sin embargo, al igual que uno de los ladrones tomé la decisión de vivir el resto de mi vida junto a Jesús.

¿Dónde y con quien quieres pasar el momento más importante de tu vida? No importa donde, siempre y cuando sea junto a Jesús.

¿Dónde están los chocolates?

Habiendo pasado varias semanas del día de San Valentín es de esperar que se hayan terminado los chocolates que te regalaron. Claro está, si el que te regaló los chocolates lo hizo por amor, en cualquier momento puedes esperar recibir más.

Lo cierto es que como humanos  a veces en lugar de chocolates deseamos regalar laxantes (Advertencia: no intente hacer esto). Nuestras emociones son fácilmente dirigidas por las circunstancias. Una diferencia de criterio, un coraje, un malentendido y cosas como estas afectan nuestra relación con nuestros seres queridos.

Como ofensores en nuestra relación con Dios podríamos esperar rechazo de su parte. Pero, ¡Qué bueno que Dios no es como nosotros! Es cierto que el pecado nos separa de la presencia de Dios (Romanos 3:23), pero también es cierto que su amor por nosotros es tan inmenso que entregó a su hijo en sacrifico por nuestros pecados para darnos la oportunidad de restablecer nuestra relación con él.

Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. – Romanos 8:31-34

No hay nada en este mundo que te pueda separar del amor de Dios. Solo tú puedes rechazarlo. Como amante del chocolate, no hay razón para rechazar un regalo de chocolate. Mucho menos existe razón alguna para rechazar el regalo de amor y vida que me ofrece Dios.

Los chocolates se acabarán,  pero no habrá un día en tu vida que dejes de recibir el suplido del amor de Dios.

Amor es…

Cada año según se acerca la celebración del día de San Valentín vemos un aumento en la cantidad de comerciales de televisión que definen como manifestar tu amor a otra persona. Según estos comerciales:

  • Amor es regalar esta marca de auto
  • Amor es obsequiar joyería de esta compañía
  • Amor es llevarla a comer a este restaurante
  • Amor es comprarle este perfume
  • Amor es regalar estos chocolates
  • etc…

El problema que tiene el que hace un regalo es saber cuál es el regalo perfecto (claro está, algunos de lo que están leyendo estarán dispuestos a sacrificarse y recibir cualquiera de estos regalos).

Para el que recibe el regalo, no importa cuánto le haya gustado, tarde o temprano perderá su importancia. El regalo perfecto seria aquel para el cual nunca se pierde la satisfacción de haberlo recibido.

No creo que en este mundo exista un regalo perfecto, excepto el regalo de salvación. Si hay algún regalo que demuestra lo que es el amor es la salvación. Este requirió el sacrificio de Jesús en la cruz para darnos oportunidad de vida. Este regalo nunca pierde su importancia, pues una vez lo tenemos lo disfrutamos por la eternidad.

¿Quieres hacer un regalo de amor? Vive tu vida de forma tal que el amor de Dios se refleje a través de ti.

¿No has recibido el regalo perfecto? Entrega tu vida hoy a Dios, recibiendo a Jesús como tu salvador y comienza a gozar del regalo de la vida eterna.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. – Juan 3:16